Descubre todo lo que necesitas saber sobre cine dominicano


CIne-Dominicano

La República Dominicana es sin lugar a dudas un país preferente para el turismo dado la belleza de su tierra y su enfoque hacia este sector económico. A pesar de esto, no son tantas las personas que son capaces de ligar el nombre de este país a otros campos de actividad, como el mundo del cine, a pesar de que los paisajes dominicanos han servido de escenario preferente a grandes superproducciones de otros lugares del mundo, más en concreto de Hollywood, considerado meca del cine.

En este sentido, mientras la naturaleza, las playas, la ciudad colonial, y los diferentes espacios de la República Dominicana han aparecido en películas de la talla de: Canciones Unidas, una producción mexicana que se convirtió en el escenario para una de las primeras actuaciones de la cantante dominicana Casandra Damirón; El Padrino II de Francis Ford Coppola, película ganadora de un Oscar de la Academia en 1974; Apocalypse Now en 1979; Rambo II en 1985 o Habana y La Ciudad Perdida, el cine dominicano propiamente dicho ha seguido su propio camino desde prácticamente los primeros años de la historia del cine a nivel global.

De esta forma, la primera película dominicana data de 1915, fecha en que se produce la primera filmación en el propio territorio dominicano, a pesar de no estar compuesta por dominicanos. Una iniciativa que dio origen a la considerada la primera película realmente dominicana, La Leyenda de la Virgen de La Altagracia, una producción documental de 1922 dirigida por Francisco Palau, personaje ilustre en el mundo del cine dominicano y considerado el padre y promotor de esta industria en todo el país.

El propio Francisco Palau se ocupará más tarde de rodar otras producciones, como Las Emboscadas de Cupido en 1924, sentando las bases para el cine dominicano que aparecerá más tarde, especialmente a partir de los años sesenta, donde algunas películas como Melodrama o La Serpiente de la Luna de los Piratas, del director Jean Luis Jorge, obtendrán un considerable éxito.

A pesar de ello, no es hasta mediados de la década de los noventa cuando surge una cinematografía considerada realmente comercial y que posea el sello de la República Dominicana. Esto sucede con la llegada de una de las producciones de mayor éxito a todos los niveles procedente del país, Nueva Yol: Por fin llegó Balbuena de Ángel Muñiz, que ve la luz en 1995. La historia de un dominicano cualquiera Balbuena cuyos pensamientos no dejan de rondar en ningún momento sobre su sueño de viajar a los Estados Unidos.

Otras producciones como Para Vivir o Morir, La Cárcel de la Victoria, Los locos también piensan, Víctimas del Poder, Perico Ripiao, Enigma, Lilís, Sanky Panky o Al Fin y al Cabo, son algunas de las películas de factura dominicana que han conseguido una progresiva evolución en el desarrollo del cine del país.

Y es que el cine dominicano, que afronta en la actualidad nuevos retos pero que ha comenzado a diversificarse gracias en cierta medida al incremento de facilidades aparecidas con la Ley Nacional de Cine, como facilidades impositivas y exoneraciones, se ha convertido además en un lugar de oportunidad para los que buscan trabajo en esta industria, así como para los que sueñan en clave de cine en cualquiera de sus actividades posibles, desde actuar frente a una cámara, hasta llevar el control de vestuario, dirigir las luces y escenarios, o maquillar a los actores.

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