Evolución telenovelas en Latinoamérica y Ranking


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Guillermo Capetillo y Varónica Castro en “Los ricos también lloran”. (1979, Televisa).

Evolución de las telenovelas en Latinoamérica

Las telenovelas es un género televisivo originario mayormente de varios países de Latinoamérica, que cuenta con argumentos melodramáticos ficticios divididos en varios capítulos. Algunas tramas están inspiradas en eventos reales y como tales, muestran situaciones comunes de las sociedades.

Las primeras telenovelas fueron producidas en Brasil, Cuba y México. De Brasil, la primera producción fue “Sua vida me pertence” (1950) y se transmitía 2 veces por semana; de Cuba, “Senderos de amor” (1951), también con dos transmisiones semanales; y de México, “Ángeles de la Calle” (1951), con una transmisión a la semana. Entre 1957 y 1958 México produjo “Senda prohibida“, escrita por Fernanda Villeli. Esta fue su primera serie de drama en el formato de telenovela moderna y con difusión de lunes a viernes.

En poco tiempo las telenovelas tuvieron una audiencia tan activa y creciente que fueron determinantes en el impacto económico y cultural de los países de la región. Sus grandes presupuestos de producción eran cada vez más millonarios e involucraron cada vez a más personal para realizarlas. Tan lucrativo se tornó este negocio del entretenimiento que sólo fue comparado con las producciones de Hollywood. Si una telenovela tenía éxito, era garantías de mejoras para la estación televisiva que la transmitía y en consecuencia,

La primera telenovela vista a nivel mundial fue “Los ricos también lloran” (México, 1979), que se exportó a Rusia, China, Estados Unidos y otros países. En la actualidad, las telenovelas más conocidas provienen de Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile y Venezuela.

Las telenovelas en poco tiempo se convirtieron en éxitos tan sólidos que fueron determinantes para lograr influir en el impacto económico y cultural de las sociedades. Estas producciones son tan lucrativas que sólo son comparables con la meca hollywoodense. Si las telenovelas resultan exitosas se convierte en el principal activo de las estaciones televisoras que las difunden y hacen posible mayores ingresos para reforzar las parrillas de programación.

Las sintonías de telenovelas de mucho rating suelen incidir hasta en cambios de actividades culturales, empresariales y hasta estatales. Hay cantidad de eventos que han tenido que agendar sus fechas en función del horario de telenovelas populares, tratando de evitar que la gran sintonía de estas no afecten el impacto esperado.  

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Carlos Mata y Jeanette Rodríguez en “Cristal” (1986, RCTV).

Preferencias de géneros

Ahora que las telenovelas basadas en libros del antiguo testamento gozan de una buena demanda popular, muchos se preguntan si existe alguna razón en particular. Varias motivos han hecho posible que las denominadas novelas religiosas llamen tanto la atención por encima de las producciones tradicionales, incluyendo las muy gráficas o violentas “narconovelas”.

La primera razón de este vertiginoso éxito como concepto de contenido radica en el desgaste de las historias tradicionales. Historias rosas, amor, desamor, envidia, odio y más, son temáticas latentes o cotidianas en esta industria desde hace más de 65 años, siendo los últimos dominados por producciones que resaltan todo lo relacionado al mundo del narcotráfico.

Está más que comprobado que el alto nivel de sintonía en el televidente es cíclico. Por temporadas o determinado período de tiempo las preferencias suelen variar, permitiendo esto que las historias o conceptos desgastados se tomen un tiempo para autoevaluarse y ripostar luego con notables mejoras.

Recordemos que la popularidad de las telenovelas inició en Latinoamérica con melodramas intensos a finales de los 50s., con producciones iniciales en blanco y negro que resaltaba el buen trabajo en guiones adaptados de populares novelas, junto con actuaciones de quienes de inmediato se convirtieron en grandes estrellas del género.  

A mediados de la década de los 80s, las telenovelas rosas seguían siendo la opción dominante en Latinoamérica, hasta que el mercado brasileño revolucionó el negocio con producciones más tendentes a la picardía, desnudos femeninos e historias menos conservadoras. Estos elementos, sumados a una cultura brasileña muy diferente a la reinante en el resto de Latinoamérica captó de inmediato la atención del ya fiel televidente de telenovelas, sumándose a ellos un público que hasta ese entonces era reacio a consumir este tipo de entretenimiento.

El resto de la referida década convivió en armonía con los típicos melodramas, algunas excepciones temáticas y el entonces novedoso contenido brasileño. Producciones de México, Venezuela y Argentina mantenían notable dominio sobre la preferencia popular, teniendo las propuestas brasileñas una considerable aceptación, aunque no la principal. En ese mismo orden también estaban las producciones de Chile, Perú y Colombia.

En la década de los 90s. el pastel de la preferencia popular fue repartido entre las competitivas empresas Televisa y TV Azteca de México y de las de Venezuela Radio Caracas Televisión – RCTV (antes Coral Pictures) y Venevisión, las que no escatimaban esfuerzos en lograr un repunte en la nueva generación de telenovelas, donde el género rosa que tanta fama logró, comenzó a experimentar cambios en lo referente a fragilidad o delicadeza femenina. Aunque se enamoraban y lloraban, las protagonistas eran más fuertes, mientras que los hombres, sin perder su sexappeal, eran más rudos que galanes.

Mientras lo anterior aconteció, la plaza de telenovelas argentinas era cada vez menor. Esto se atribuye a marcado acento regional, el que luce un tanto distante y coloquial al característico español que se habla en el resto de la región. Por su parte, la situación político-social de Cuba provocó que se cerraran las puertas para la exportación de sus producciones, llegando apenas a destacarse la telenovela de 1985 Sol de batey – previamente, entre 1952 y 1959 se produjeron en la isla cubana 5 telenovelas.

En esa época Globo TV siguió sacando la cara comercial de las telenovelas brasileñas, las que gracias a su picardía y panorámica de una sociedad que siempre concita interés, manteniendo siempre una representación importante en la preferencia popular. En esa misma época, ya se exportaba a diferentes países de Latinoamérica las telenovelas colombianas, la que reforzó el negocio al presentarse melodramas de intensa pasión y con un enfoque popular que de inmediato logró gran pegada.

Con la llegada del nuevo siglo, se experimentó un ligero declive en la preferencia de las tradicionales telenovelas, las que estaban en un círculo vicioso que cayó en lo reiterativo y poco original. Es entonces cuando el contenido oriundo de Colombia comenzó a tener un lugar  cada vez más ascendente, hasta convertirse en el número uno en demanda del público.

Aquellas telenovelas colombianas que cada capítulo costaba US$80, US$100 y $150 (muchos canales las compraban por ser las más baratas), comenzaron a tener tanta demanda que su valor por episodio se disparó hasta lograr un tope de US$800, US1,500 y más. No importaba si eran comedias, juveniles o dramáticas, todas eran muy demandadas.

La velocidad de la globalización y comportamientos sociales, hicieron que paulatinamente la realidad social de Colombia trascendiera a las producciones audiovisuales. La realidad palpitante del narcotráfico y todo lo que implicaba su lucha y efecto social, cada vez tenía mayor exposición en el cine y TV. Sin importar los intentos de las autoridades, la situación de la guerrilla y el negocio del narcotráfico, esta panorámica era algo tan natural en Colombia, como lo era el ambiente pre y post-revolucionario del cine en Cuba o los westerns norteamericanos.

Es así como en 2004 de popularizan desde Colombia las denominadas narconovelas, las cuales se convirtieron en las producciones de mayor demanda en toda la región, incluso, penetrando en la comunidad hispana en Estados Unidos y en una parte bien representativa de Europa. Con el tiempo el fenómeno audiovisual fue intensificando su contenido, volviéndolo más violento y sangriento.

Poco menos de 10 años después, las narconovelas ya mostraban signos de agotamiento o saturación, evidenciándose que los televidentes optaron por ver contenidos menos violentos o carentes de antivalores. Cada vez era más flojo el peso argumental de estas propuestas y se mostraba a un mismo círculo de actores en las mismas telenovelas o repitiendo sus papeles en diferentes temporadas de determinadas producciones y hasta como invitados en otras.

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Escena de “Os dez mandamentos – Moisés y los 10 Mandamientos” (2015, Rede Record).

Origen de “telenovelas bíblicas” y su competencia

Mientras todo lo anterior transcurría, la situación político-social de Venezuela hizo mermar el atractivo de sus telenovelas, convirtiendo como una nueva opción de producciones, los melodramas realizados desde Miami, con la distribución y producción de Telemundo a la cabeza. Esta plaza era la que competía directamente con las propuestas de Televisa y Azteca, de México, las que miraban como poco a poco se convertía en una opción en latinoamérica las telenovelas de ascendencia turca. Una nueva cultura comenzaba a destacarse en base al melodrama, los que sin ser tan pretenciosos resultan más acertados y a un precio atractivo para las teledifusoras.

Mientras esto se cocinaba en el caribe, Centro y Suramérica, en Brasil se estaba cocinando algo. El canal de televisión abierta Rede Record, fundado en 1953 y después de varias etapas de precariedades, fue adquirido por el millonario líder espiritual Edir Macedo, fundador de Iglesia Universal del Reino de Dios (principal iglesia pentecostal de Brasil) y responsable del conflictivo programa Pare de Sufrir. Tras varios cambios en su parrilla de programación, decidieron hacer frente a la popular Rede Globo (líder en audiencia por más de 30 años), con producciones originales de considerable presupuesto.

Es así como Rede Record acierta con las telenovelas La Esclava Isaura (nueva versión) y Prueba de Amor, las cuales lograron buenos ratings, aunque no lo suficiente como para destronar a Rede Globo. Consciente de que el buen negocio estaba en las telenovelas, la división creativa y de contenido de Rede Record decide explorar un camino que la competencia no había utilizado: telenovelas de ficción basadas en épicos episodios del Viejo Testamento.

Era evidente que la influencia del Sr. Macedo entre sus millones de seguidores garantiza una teleaudiencia fiel, de esa manera en 2010 comenzaron a producir miniseries basadas en libros del Antiguo Testamento, tales como A História de Ester, Sansão e Dalila, Rei Davi, José do Egito y Milagres de Jesus. Estas producciones hechas con conocidos actores brasileños comenzó a llenar un vacío en la teleaudiencia brasileña que buscaba ver algo más conservador, menos agresivo, violento y distante a la falta de buenos valores.

Aunque estas nuevas propuestas tuvieron buena acogida, aún no era lo suficiente como para convertir a Rede Record como líder de audiencia. Convencidos de que este era el norte a seguir, el canal hizo su primera cuantiosa inversión para producir una telenovela que habría de convertirse en un gran acontecimiento: Os Dez Mandamentos (Moisés y los 10 Mandamientos). Esta consiste en una superproducción de 242 episodios donde cada uno de ellos tenía un valor aproximado de US$250 mil.

Filmada en el cada vez más demandado desierto de Atacama, Chile (para simular los desiertos egipcios), Moisés y los 10 Mandamientos basó su estrategia mercadológica en cómo se presentaría en los tiempos actuales aquellos efectos especiales que tanto éxito obtuvo la película que George B. DeMille hizo en 1956, The Ten Commandments. Aparte del costo en vestuario y ambientación, gran parte del costo recayó sobre aquellas pocas escenas que muestran los momentos más cumbres de la historia bíblica del representante de Dios en Egipto y líder del pueblo hebreo.

Mientras eso acontece en la TV brasileña, su competidor Rede Globo tenía en su horario prime la superproducción Babilônia (Mujeres Amiciosas), una telenovela ambientada en la actualidad y que se caracteriza por mostrar escenas lésbicas u homosexuales. Este contenido subido de tono y con otro tipo de detalles muy gráficos, provocó el repudio del sector más conservador de Brasil, el que llamó a boicotear esta telenovela y ver en su lugar la propuesta de Rede Record.

Este escándalo y el contenido de calidad que representaba Moisés y los 10 Mandamientos convirtieron esta producción en un fenómeno de popularidad que durante varias semanas dominó la audiencia prime time. No obstante, Rede Globo siguió teniendo buen dominio de esa franja horaria con su telenovela y la que le precedió.

El ruido de Moisés y los 10 Mandamientos y una buena tarifa de Rede Record lograron buenos efectos en toda Latinoamérica, la que vio como un alivio esta telenovela ante el saturado contenido de las narconovelas y melodramas tradicionales. Prácticamente todos los canales de habla hispano donde se adquirieron los derechos de transmisión de esta producción, lograron colocarse como líderes de teleaudiencia en los horarios donde se transmitió y abrió la brecha para seguir explotando ese tipo de contenido.

Justo después de concluir esta larga telenovela, esos canales siguieron transmitiendo aquellas miniseries producidas previo a Moisés, como una manera transitoria para continuar con la superproducción que Rede Record hizo para sustituir a esta épica propuesta: A Terra Prometida (Josué y la Tierra Prometida). Esta nueva telenovela siguió los mismos parámetros de producción que Moisés, garantizandose así que los televidentes podrán seguir recibiendo un contenido de las mismas características y pretensiones.

Este mercadeo de las telenovelas basadas en eventos del Antiguo Testamento, tiene garantizada una continuidad de costosas y épicas propuestas. Para el 2017 la cadena estrenará las telenovelas O Rico e o Lázaro – Río de Lázaro (febrero) y O Apocalipse – El Apocalipsis (octubre), proyectos que agotaron una minuciosa etapa de producción que buscará superar lo logrado con Moises y los 10 mandamientos y Josué y la Tierra Prometida.

La hibernación de las narconovelas sirvió para que sus respectivos productores trabajen en nuevas propuestas y siguientes temporadas de series ya tradicionales. Es así como a finales del 2016 y en el 2017 se reciben: la 5ta. temporada de El Señor de los Cielos, El Chema (spin off del personaje que nació en El Señor de los Cielos); Señora Acero 3: La Coyote; Sin Senos no Hay Paraíso (continuación) y El Chapo (propuesta con la que Univisión estará compitiendo con Telemundo en Estados Unidos).

Mientras Los melodramas tradicionales de México, Venezuela y Miami se preparan para seguir haciendo frente a las narconovelas, las telenovelas turcas ganan cada vez más terreno, aunque aún no han sabido mercadear en Latinoamérica con mayor agresividad la aceptación de sus producciones.

Toda esta panorámica resaltada, evidencia que la preferencia del público es variable y tiene un comportamiento cíclico que siempre garantizará las producciones de los ya conocidos géneros y los que habrán de sumarse más adelante.

A continuación figura un ranking general de las telenovelas popularizadas en Latinoamérica desde la década del 1950. Pese a que hay muchas más producciones, las citadas fueron las que más sintonía reportaron en sus respectivos años de transmisión y horarios, las que llegaron a transmitirse más allá de sus países de origen. Las fuentes consultadas son Wikipedia, portales informativos y mi propia experiencia (Francisco Maldonado) de 25 años viajando a diferentes países comprando contenido para TV abierta y cable (Venezuela, Colombia, Costa Rica, Panamá, México, Puerto Rico, USA, Brasil, España, Argentina). También colegas y amigos me ayudaron a corroborar las sintonías y realidades de estas telenovelas en sus respectivos países.

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Enrique Lizalde como Juan del Diablo en “Corazón Salvaje” (1966, Televisa).

Ranking Telenovelas Clásicas en Latinoamérica (1954 – 1989)

  • Ante la ley (1955, Puerto Rico)
  • La esquina (1955, Venezuela)
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Maitê Proença en “Dona Beija – Doña Bella” (1986, Rede Machete).

Ranking Telenovelas en Latinoamérica (1990 – 2005)

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Manolo Cardona como Martín González Mora- ‘Fresita’ en “El cartel de los sapos” (2008, Caracol Televisión).

Ranking Telenovelas en Latinoamérica (2006 – 2016)

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Thalía en “Marimar” (1994, Televisa).

Las empresas productoras más destacadas en este ranking son:

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Mario Cimarro y Marlene Favela em “Gata salvaje” (2002, Venevisión).

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